“me horrorizan los colores bonitos”

5 diciembre, 2011

Desearíamos que la casa fuese lo más parecida posible a nosotros mismos, o mejor a lo que tratamos de ser (…) Es decir: sobria, austera. Práctica. Absolutamente antiespectacular y la negación de la ostentación y el lujo. Una casa que se pueda ver con admiración sonriente pero sin despertar envidia. (…) La decoración: me horroriza. Soy feliz pudiéndolo decir. ¡Cuánto deseo que mi casa pueda no tener “cortinitas”, ni visillos, ni tapetes, ni retratos! Deseo ardientemente que cuando la casa se termine, no tenga problema de “decorarla”. (…) La cocina ha de ser perfecta. Justa de todo, de proporciones. Inteligente. (…) Desearía que la casa fuera también como íntima, es decir, que la vida en ella no fuese una exposición exterior. En realidad, si el terreno nos ha escogido a nosotros, si no posee ninguna belleza especial, para mí tiene el encanto de no ser más que una posibilidad de levantar en él una casa. (…) Le ruego se acuerde de que no deseamos decoración. Así, los dormitorios pueden parecer celdas; en ellos sólo ha de haber lo mínimo indispensable. (…) Blanca, me horrorizan los colores bonitos. Blanca la casa toda. Ningún color: blancas también las paredes.

Carta enviada a José Antonio Coderch por la señora Montserrat Sans de Uriach.

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